San Miguel no es un lugar más. Y no estoy hablando del partido, sino de una clínica psiquiátrica que por resguardar la conexión entre los secretos y las personas no diremos donde se encuentra.
Decía que San Miguel es distinto a todo lo que lo rodea. Es claramente en ese sentido casi igual que otro lugar de características semejantes, pero no por eso deja de ser único.
En esta clínica se puede ver de todo. Las personas que ves con ternura pudieron haber hecho cosas sorprendentemente devastadoras y algunos de los que parece que pudieron haber arruinado vidas, tal vez solo hayan arruinado la propia. Y a la vez uno no puede saber con que dilemas propios o ajenos se va a encontrar uno cada día que pasa. A veces hasta cambian de a ratos las cosas.
Si llueve y baja la temperatura rápidamente en un día de invierno, tanto como si un día de verano amanece con treinta y cinco grados de temperatura, la descompensación se generaliza y los pacientes van derrapando según sus propias condiciones, según sus propios universos o tal vez simplemente cada patología carga características propias y los delirios se suceden como un popurrí de canciones que extrañamente algo te hacen ver diferente.
Cuando entré a San Miguel y vi el parque fué como ver encierro. Tribulaciones caminando por un lado lamentos vociferando por el otro, ocasos en silencio, reyes tontos y hasta ángel guardian que había renunciado a ser agente de la KGB. Conocí al quinto Beatle, al mono del circo y también que entre los más afectados están algunos de los que terminan su turno y vuelven a sus casas.
Es grande el lugar. Tiene dos parques conectados, uno más grande que otro, por los que los pacientes deambulan y los empleados van de un lado a otro. El fondo tiene cuatro sectores de internación conectados entre si por pasillos o un patio central en donde hacen rancho aparte la mayor parte del día los que la población general suele no querer en el comedor principal y el parque que da al portón de salida que es el más poblado. El parque del otro lado es más grande y más lindo, y ahi suelen juntarse en grupos a tomar unos mates o a escuchar un poco de música. Pero en general la mayoría están por el de la fila de pinos, que es por el cual se accede al comedor general y a los pasillos que dan a cada sector.
Algunos no pueden caminar, otros no hablan, otros hablan en exceso, y repentinamente uno puede encontrarse con alguien repitiendo " la vida es una, la vida es única. La vida es una, la vida es única. La vida es una, la vida es única..." y puedo asegurar, que para mal o para bien algunos ecos siguen resonando por ratos largos.
A San Miguel se accede por una puerta gris que da a una pequeña recepción que dirige a la ventana de atención, y si uno mira alrededor hay tres pasillos que invitan a otros lugares.
A la izquierda llegan unos consultorios, la oficina de enfermeria y el hospital de día, que para los que no pueden saberlo es un lugar a donde van pacientes que pasan desde la mañana hasta media tarde y luego vuelven a su casa. Tienen unos pocos cuartos con colchones y un salón en donde desayunan, almuerzan y realizan varias actividades. Si pasamos por el costado de la ventanilla de atención, nos encontramos con consultorios, y si vemos a la derecha, nos encontraremos con una oficina de un lado, un lugar de atención para pacientes internos de otro, en donde los médicos también guardan las fichas médicas y demases y al centro una puerta tambien gris que es la salida hacia la verdadera entrada, la que describimos antes.
En cuanto uno entra puede parecer de carácter urgente denunciar que los que manejan ese lugar quieren que nadie se vaya. Las paredes son grises también. Y no están pintadas de gris sino que para arreglar, tiñeron enduido de gris y lo pasaron por todos lados. Se ven hasta las rayas de las espátulas o llanas usadas para untarlo en las paredes, al enduido. No lijaron, no pintaron. Hay un cuadro pintado por un paciente que apenas dando un giro de trescientos sesenta grados es lo único que ilumina el lugar. Y por útimo, una televisión que solo da las noticias.
No es un mal lugar, pero a primera vista uno tiene ganas de salir rajando enseguida.
Algunas personas de las que trabajan ahí dentro están hechas para eso. Son únicas con sus capacidades para acompañar a las personas que solas pueden ser un peligro para otros o para ellas mismas. Otras por supuesto que no, como en todos lados.
El lugar esta lleno de pinos de muchísimos años y otros árboles que en primavera florecen hermosos. No sé si siquiera la mitad de los que estamos ahí pueden ver eso. Algunos por distraídos, y otros por imbéciles.
A la mañana temprano, incluso la mayoría de los días antes del amanecer, varios pacientes, casi siempre los mismos, ya están en el comedor tomando mate con agua fría y fumando.
San Miguel es único, pero es igual a otros muchos lugares. Y es una espiral finita pero que puede llegar a dar bastantes vueltas.
viernes, 8 de agosto de 2025
San Miguel
viernes, 1 de agosto de 2025
Ezequiel
Sofía tiene ocho años y despierta en la madrugada. Un grito fué suficiente para sacarla del sueño.
Su habitación está fría. Es el mes de abril y las temperaturas todavía no bajan mucho en Buenos Aires, pero la humedad en los ladrillos hace que se sienta diferente; y entre esto y la urgencia del sonido que la llevó a despertar, sintió escalofríos y una pesadez que casi es exclusivo de las personas lastimadas por el tiempo y cansadas por un cuerpo que ya no sienten suyo. Ella es una nena, pero desde siempre convive con lo que muchas personas no pueden.
A Sofía le gusta jugar a encontrar cosas escondidas entre las manchas de humedad. Cuando encuentra algo nuevo, sonríe porque se olvida de todo y se pone contenta. Muchas veces se queda mirando un rato largo, como para definir mejor la imagen, unir los puntos que a simple vista no están conectados, darle personalidad si es una figura viva, e inventarle una historia. A veces, si Ezequiel que es dos años menor, está con ella en el cuarto, se acerca para que él la mire y con el dedo lo va llevando hasta mostrarle la figura encontrada, pero Ezequiel no hace caso, nunca. Y a Sofia le da bronca y sigue mirando sola.
Sofía se despabila enseguida y escucha a su Mamá llorar como lejos, entra Maxi a la habitación y le dice quedate acá y no salgas, y se va rápido. Maria grita QUE HICISTE EZEQUIEL!!! y llora mientras que Maxi le saca de los brazos al perro que habían traído en enero para el cumpleaños de Sofi. Ezequiel estaba jugando y de repente lo agarró con todas sus fuerzas, una parte de la boca con cada brazo y sin duda ni contemplación de lo que estaba haciendo tiró para lados contrarios y primero le dislocó la mandíbula pero después le desgarró la carne y el perro gritaba, y entonces Sofía sale corriendo para el lugar y ve todo y se queda helada por primera vez.
Maxi se acerca y la carga en sus brazos y se la lleva, pero Sofía ya vió todo. Ezequiel se reía como si hubiera descubierto una pasión.
Ese es el sonido que a ella le va a quedar resonando en su cabeza.
viernes, 18 de julio de 2025
Sola
Mi Papá no está. Se fué cuando tenía tres años así que mucho no me acuerdo de él. A veces creo que si me acuerdo, pero la verdad es que sé que es apenas las ganas de una chica que se siente sola.
Mami hace lo que puede, pero con Ezequiel es muy difícil. Y Maxi ya es más grande y se va de casa un montón. Y yo me siento mal, porque Maxi es el único que me hace sentir que no estoy sola.
Mami limpia casas en el barrio. Negrita, le dicen, y a mí ese apodo no me gusta para nada porque siempre escucho que le dicen así a los pobres y ladrones. Negros de mierda les dicen. En mi casa somos pobres, pero ladrones nunca. Humildes, dice ella. Entonces la verdad no me gusta que le digan Negrita porque Mami no es ninguna ladrona y tampoco de mierda.
Ella limpia casas porque no puede tener otro trabajo. Cuando Papá se fué de la casa, ella trató de cuidarnos un montón, pero Ezequiel necesitaba que se ocupen de él todo el tiempo, y entonces Maxi que era más grande que nosotros y ya jugaba en la calle con los chicos del barrio se iba todo el tiempo. Y se peleaba mucho con Mami.
Yo trato de no pelear con ella. Aunque una vez lo vi pelear de verdad a mi hermano en la calle. Pero las peleas con Mami no son cómo las peleas en la calle. Con Mami son gritos y en la calle hay trompadas. El tenía como catorce años y se peleó con uno más grande que le dijo que Mami le limpiaba las medias guasqueadas. Yo no sabía lo que era eso, pero Maxi lo agarró y le dió una paliza que no me voy a olvidar nunca. Esa vez que lo vi pelear me dieron muchas ganas de aprender. Cuando volvió le pedí que me enseñara pero se rió de mi y me dijo que era muy chiquita y que las mujeres no pelean como los hombres y que mejor aprenda a cocer o a cocinar que era lo que las mujeres teníamos que hacer.
Yo me enojé y no le hice caso, y una vez, como la Mamá de mi amiga Romina tenía un teléfono celular y se lo prestaba cuando estábamos en su casa para jugar juntas, le pedí que busquemos cómo pelear y entonces encontramos un video que mostraba algunas cosas que se pueden hacer en una pelea en la calle.
Cuando llegó Maxi ese día le di una trompada en el estómago lo más fuerte que pude, y cuando después de mirarme sorprendido quiso darme una cachetada lo esquivé y la cachetada se la di yo aunque era bastante más alto. Salí corriendo enseguida, pero me alcanzó y me la dió para que tenga y que guarde. Mami le gritó un montón pero a él no le importaba casi nada lo que Mami decía. A mi igual no me dolió, o sea si, pero no me importa.
Papá no está, y mi casa es diferente a las casas en las que los Papás vuelven de trabajar y están.
Igual capaz es mejor, porque Mami cuando habla con la tía y se acuerdan de él dicen que mejor que no esté así se emborracha en otro lado. Igual quisiera tener un Papá. A veces pienso que me abraza y me siento mejor.
El otro día sangré. Era la primera vez. Me dolió mucho y me manché todo el pantalón en la escuela. Todos los chicos se rieron de mí y las chicas al principio un poco también, pero a ellas además les dió miedo de que le pasara lo mismo y entonces corrieron a preguntarle a la maestra si era contagioso. La seño les dijo que no y entonces se terminaron burlando igual que los varones. Mami no vino a buscarme porque estaba en el doctor con Ezequiel y entonces una seño de quinto me prestó su saquito y me lo envolvió en la cintura para que no se note tanto y me llevaron a la dirección hasta que se termino el día de clases. En un momento les pregunté si me podían a yudar a limpiarme pero me dijeron que nadie podía ayudarme a limpiar eso.
A veces pienso que tengo que aprender a cuidarme sola para siempre.
jueves, 17 de julio de 2025
Sofía y la esquina
Sofía es una chica punk, la pirada de la esquina. La chica brava del lugar.
A ella vos le decís que hay que ir y va. No importa donde, porque ella es fiel. Y es que aprendió a serlo a los golpes.
Sus harapos, dice ella, están dentro de su cuerpo; en sus entrañas y en su mente. No hay más.
Harapos es lo que llevamos todos. Por más que algunos trapos se vean brillantes no son más que la gilada del vanidoso. Seamos humildes, carajo. Ella se les caga de risa a los que dicen que las cosas buenas salen del corazón. Son unos pelotudos, piensa cada vez que escucha esas palabras. A veces también lo dice, y los demás callamos.
Con sus 17 años a cuestas y en la esquina con los pibes y las pibas del barrio, mira a los que van a ir y a los que no y decide que está bien.
Vamos, nos metemos por donde ya vimos y salimos. Fácil. Vos que estás fumando no vas. Estabamos todos en silencio y ella dice eso. ¿Que no voy a ir, China?, si yo te pasé la punta le contesta Juan. Pero la China sabe que las cosas se hacen bien o pueden ponerse violentas. Por supuesto que a ella no le importa lo violenta que se pueda poner la cosa, porque incluso a veces busca que se pongan así. Vos la trajiste pero sabés lo que pasa?: acá somos equipo. Si uno no está como para jugar se queda en el banco, pichón. Todos seguimos en silencio. Cuando habla Sofía hay que escucharla. ¿Pichón?, retruca Juan, chupala. Sacala pelotudo responde ella. Sacala que te reviento los huevos, pedazo de gil. Y se acerca y le amaga a agarrarle el bulto con la mano y él abre las piernas como para ver hasta donde llegaba, y ella que decide rápido lo agarra. Lo puede agarrar bien porque Juan está usando unos pantalones deportivos que le compró a un Senegalés cerca de la estación la vez que estuvo trabajando unos días pintando un local de ropa. lo agarró bien, contaba. Pero tan bien, que le agarró solo las pelotas. Y las apretó con fuerza y tiró para adelante, y acercando su cara a la de él que estaba sorprendida le dijo La próxima vez que me provocas así haciéndote el pistola te cago a trompadas. Sofía no se andaba con medias vueltas. Silencio. Romina se ríe mientras Sofía suelta, pregunta como van a hacer para volver con las cosas. En bici, contesta Sofía.
Es rápida y no duda Sofía. Lo que más le gustaba hacer era mirar videos en youtube y estudiar movimientos de pelea, y después pelear. Nunca pudo estudiar en ningún instituto ningún arte de la pelea. Así les dice ella, que para mí es una artista. Las cuentas en la casa nunca daban. Pero además de tener un talento y una inteligencia más allá de todos los demás que conocía, Sofía no dudaba. Y con esto quiero decir que a Sofía no le importaba cuánto podía lastimar en una pelea. Eso sí, cuando ella veía que su oponente estaba rendido, paraba. Esta cualidad la hacía de temer.
Si bien no había un líder que decidía por todos en el grupo, ella era por seguro una de los que sabían qué hacer cuando era necesario safar de alguna. Cualquiera sea.
Están por salir. Deciden que los que van a ir, pasan por su casa a buscar las bicis y arrancan. Los otros, se prenden otro porro y discuten por quién se levanta para ir al chino a buscar una cerveza.
jueves, 2 de agosto de 2018
Las veces que somos
En mi caso también mi terapeuta sabe quién soy. Gracias!, a las leyes éticas, morales y de la justicia, por el secreto profesional.
Llegar a este punto es complicado. Recuerdo que cientos y cientos de veces en las que me sentaba frente a un terapeuta o un amigo y hablaba de algo, y a mi verdad, yo la escupía a medias. Porque, ¿saben cual es la verdad?, ninguna. La terapia me dió la consciencia de saber que mi verdad es solo mía y que otros tienen una diferente aún acerca de un mismo tema.
Pero vuelvo a lo de que llegar al punto de saber y aceptar y poder poner en la mesa quién es uno, es complicado.
¿cómo alguien puede llegar a hablar acerca de que...? no voy a hablar de quién soy. Sé quién soy y no me importa que nadie lo sepa.
Digo que es díficil aceptarse completamente. Yo mismo creía que me aceptaba completamente porque podía decirme a la cara frente a un espejo que no podía evitar pajearme con la veca de al lado. También lo creí durante bastante tiempo, después de haberle dicho a mi padre que sus borracheras me jodieron la vida y que se vaya a meter por culo toda su declaración de amor de padre arrepentido junto con mi madre, que también era putamente culpable, para mí. Me sentí bien por eso, creí que había logrado por fin valerme por mi mismo en mi alma.
Muchas veces sentí que había logrado saltar una barrera, que podía considerarme por fin un hombre que sabía quien era.
Pero no. No sabía un carajo.
Después me pasó que tuve hijos. Y volví a terapia. Después de pasar por el consultorio de dos imbéciles que nada sabían de nada, encontré a la tercera alguien pasable para la charla.
Sentí que otra vez estaba avanzando. Que daba un paso más y que podía llegar a ser mucho más para mis hijos que lo que mis padres fueron para mi, en todo sentido. Incluso creía que podía ser mucho más para mi mismo que lo que la gente que conocía podía ser para si misma. Así creció mi ego pensante, y al mismo ritmo y tiempo en el que la realidad se preparaba para patearme en el culo lo más fuerte que podía.
Pero no. No sabía un carajo otra vez.
Y mientras tanto se gestaba algo.
Pasados unos años murió la persona más importante para mi formación ética y moral y que también fue la más importante para mi construcción de ser de amor.
El estallido fue increíble. Nunca creí que podía desestabilizarme tanto. Y es que trabajar dentro mío durante tantos años me convirtió en alguien a veces muy sensible a sus propios sentimientos.
Terminé roto, con varias capas de personalidad fuera de mi piel. Quedé basicamente desprotegido de mi mismo y de mi entorno o eso es lo que sentí que pasaba.
me terminé separando y volví a terapia. Ahí conocí a la terapeuta a la que querría volver siempre. Y me di cuenta de que todavía tenía mucho que conocer y aceptar acerca de mí. Y también ahí me di cuenta de que el mundo entero vive sin saber quien es realmente. Y no solo ahí, sino también cuando la persona de la que me separé mostró un lado de si misma que nunca creí que podía existir.
El ser humano tiene tantas connotaciones en su personalidad que nunca deja de sorprendernos. y su verdad puede ser tan difusa y cambiante como nunca podríamos imaginar de alguien a quién creemos conocer.
Al mismo tiempo conocí a alguien y para que voy a explicarlo, que no viene al caso, me encontré con otra parte de mi que me cambió para siempre otra vez. El choque intergaláctivo fue inexplicable. Y después la perdí por hacer cosas que no eran propias de mi persona. Porque también pasa a veces que somos otro que no somos.
Y entre todas estas cosas me di cuenta de algo, otra vez: No sabía un carajo.
Aún cuando logré luego de muchos años de trabajo interno, saber mucho quién soy, también pude saber que puedo cambiar, que aunque no quiera a veces cambio igual, que no queda otra, además.
Todos cambiamos constantemente sin darnos cuenta la mayoría de las veces, y está bien, es así.
Mientras pasa el tiempo también pasamos nosotros, y también nos pasa la experiencia y las personas alrededor y los vientos de cambio arrasan con poco a veces, y con todo otras veces.
Y lo que creo hoy -tal vez mañana lo crea diferente- es que todo cambio es bueno, por más que me sienta desnudo, por más que vea que la realidad me lleve a una deconstrucción que todavía no cesó de andar, a un cambio que todavía no es estable. Por más que crea que la crisis no termina y que me duele.
Sé que otro día, un día, voy a ver que las cosas ya no duelen tanto y que la felicidad no depende de lo que tenemos alrededor, y a veces ni siquiera de cómo somos ni de lo que pensamos, sino del amor que damos.
viernes, 2 de febrero de 2018
Una palabra
Esto anterior fue lo que dije. Así comencé. Pero no hubo caso. Ella no sabía hablar de frente.
Era siempre una vorágine intermitente entre mis conversaciones casi monólogos y su delirante silencio trabado hasta de silencios que la verdad no lo eran. Y lo sabía que aquellos silencios no era silencio. Ni aceptación. Ni confrontación.
Hubiera admitido aquel silencio si hubiera estado dotado de cierta manera de decir "no quiero hablarte, me quiero ir", pero no era eso. Ojalá hubiera sido eso. Porque al menos algo decía.
El problema para mi es cuando hay cosas que tienen que decirse y no se dicen para que no haya consecuencias. Creo que las consecuencias son algo inevitable, tanto como importante de que sucedan. Si no se dice, no sucede. Entonces cuando no sucede lo que se supone que el dia a dia tiene que traer, que se vaya todo al carajo, que explote por el aire la mierda no dicha, la presión de las palabras silenciadas, el tren que pasó y no sonó en las vías, porque hubo oídos tapados que no supieron escuchar, ni decir.
jueves, 28 de septiembre de 2017
Perra
No es que quiera, claro, evitar el recuerdo de aquellas manos abrazándome o de sus miradas de aceptación o de regaño. Pero es que no puedo evitar el dolor de aquella pérdida que puede parecer de hace ya bastante tiempo. No es tampoco que no tenga el entendimiento como para asumir que cuando la gente se muere no está más. Ni siquiera es que me encuentre en una depresión asfixiante en la que no puedo vivir más si ella no está a mi lado, o que las cosas como se fueron derivando luego de su muerte fueran lo peor que pudiera haber sucedido ya que sin ella la vida se para inevitablemente.
Pero no puedo olvidar el dolor de saberla muerta. Y porque no puedo evitar recordar el amor como nadie más me lo mostró en toda la vida hasta ahora.
El amor es una perra.
jueves, 21 de septiembre de 2017
Emoción
Los estados emocionales de cada uno son diferentes siempre. Aún cuando la conexión con esa otra persona siempre haya sido o la haya considerado mágica. Conexión del tipo que se da pocas veces en la vida. Amor del que se obtiene energía positiva para llevar adelante todas la cosas.
No importa la distancia: esa energía de amor en el aire, de sentimientos en vuelo constante, siempre te va a hacer bien.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Así
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Decir
El problema a veces parece estar en decir. Pero los silencios guardan millares de flores y balas.
Decir es lo único verdadero, más no cuando se es incauto y uno se deja descansar sobre la emoción sin razonar.
Que lo parió che, que callar envenena, se piensa, pero un silencio en espera es un decir tranquilo y a su tiempo.
Decir es dejar ir, pero callar es muchas veces contaminarse de emociones grises que opacan los colores del amor.
Hablar de pasado o de futuro es lo mismo y es apenas circunstancia devenida por experiencias o por deseos.
Y hoy es todo lo que hay, y mejor hablo, y mejor que hablen todos.
Se me antoja decir, como la única manera de no romper al pedo las cosas buenas.
jueves, 16 de junio de 2016
Margarita
jueves, 18 de febrero de 2016
Revolver
Dedos.
Otra vez hace mucho que mis dedos no andaban conectados a la palabra.
En los últimos dos años la conexión fue de a ratos y forzada.
Y no soy escritor, ni poeta, y ni siquiera sé lo que digo muchas veces. Pero es decir, lo que importa.
Dedos.
De nuevo, un tiempo sin crear música. Y zas!, volví a tocar. Agarré mi Ukelele y tiré un par de acordes, empezando por algo de Drexler. Y otra vez, volví a escribir una canción.
Y se me antoja ser músico, porque la verdad de uno está en decir. Y la música dice todo.
Despedir tristezas, encantamientos que no prosperan, retazos de cielo de miel que no sobrevivieron a la superficie. Volver a ver.
Recibir el amor sin adornos es un reencuentro.
Las palabras lo dicen todo. Y cuando están desordenadas, también.
Derrumbe.
Noches de alcohol, de drogas y de mucho rock & Roll de vida más allá de la música.
El sexo como espacio para olvidar se puede volver un vicio.
Podés extrañar casi atormentado de sentidos ese vicio.
Volver a empezar después de haber perdido todo es agotador. Tremendamente agotador.
Enfrentar todos los días (y entre alegrías y amores, gracias a la vida) la depresión, el sentirse solo, la tristeza, la nostalgia, el desencantamiento, y todas las sensaciones y sentimientos derivados de la caída de tu casa es agotador.
Y te pueden pasar cosas como cambiar.
para bien o para mal.
Para mal no se cambia. Cambiar para mal es seguir rompiendo sobre lo roto.
Cambiar para bien y volver a construir es una esperanza. Esperanza que camina de la mano del dolor, hasta que el dolor decide apartarse porque ya la nueva vida genera alegrías que lo apagan.
Todavía no llegué a esa parte. Trabajo para llegar.
Dedos.
Hace mucho no escribia, ni cantaba, ni tocaba un instrumento. Esas eran mis herramientas y no las usaba. Las estaba olvidando.
Están algo oxidadas. Pero todavía pueden usarse. Puedo repararlas.
Las ganas me vuelven a seguir hoy, en el paso de mis días.
Chispa de luz, suspira por volver a empezar.
Calma.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Hijos de puta
Hay traficantes de personas que esclavizan, tortura, violan, matan y demases. Hay otros grupos que reciben refugiados, en Tailandia, que los retieren, los esclavizan, y piden rescate, mientras muchísimos mueren por las torturas, ejecuciones y otras cosas que aprovechan para hacer además de también traficar con sus órganos. Y todo lo hacen aprovechandosé de los seres humanos que intentan escapar de todos esos países que estan en guerra por un montón de distintos grupos que desatan el terror. El estado islámico es el grupo más grande, y ya no es un grupo de insurgentes, sino un estado que aunque no reconocido como tal está estratégicamente expandiéndose y diciendo a su paso que toda legalidad queda nula cuando llegan sus tropas. El estado islamico está invadiendo Siria e Irak en su mayoria, tanto como invade en Libia, Norte de Israel, Pakistán, Afganistán y otros países limitrofes, por ahora. El grupo islámico Kurdo siembra tambien el terror a su manera en Siria e Irak. Grupos rebeldes extremistas fomentan la tortura, trafico de personas, trata de blancas y tráfico de organos y otras aberraciones.
Escapan de todos estos países. Y Todos quieren llegar a Europa.
Muchos escapan de Siria, el Líbano, Sudán, y Birmania hacia Europa a través de Tailandia como lugar de paso, que tiene grupos traficantes que retienen a los refugiados y también esclavizan y abusan de todos los derechos y hasta el mínimo que pueda tener cualquier ser vivo.
Países que atienden a refugiados, a gente que quiere escapar del terror, usan a esa gente refugiada que no tiene absolutamente nada y que son sobrevivientes. Porque muchos de ellos no sobreviven del intento de escape. Porque los matan los grupos que los reciben o porque se ahogan en el mar intentanto cruzarlo con una balsa. Y cuando al fin logran llegar a lo que piensan que es un lugar en el que se salvaron la vida (y hablo de la vida misma, lo más básico) vienen los aprovechadores avalados por los gobiernos y los abusan y los venden a países de Europa del este para tráfico de órganos o prostitución y para ser vendidos y distribuidos a otras decenas de países con el fin de la prostitución infantil y juvenil.
Y más.
Más.
Mucho más.
Perdí la fe en un futuro en el que la humanidad pueda prosperar.
A partir de hoy.
miércoles, 20 de mayo de 2015
De una puta vez
jueves, 19 de marzo de 2015
Una por una
Bla bla, lalala la, y caraca caca.
No dejamos de decir ni por un segundo. Si hasta cuando no hablamos estamos diciendo algo.
Por eso al principio me dediqué, más que aprender a decir, a aprender a escuchar. Ahí entonces fue cuando más aprendí a decir, también.
Y después durante un tiempo no escuché.
Y después durante un tiempo quise que no me escucharan.
Y después al fin me encontré en silencio.
Y después al fin me encontré con momentos de soledad que había perdido.
Y después no los quise más, pero seguían estando.
Y después no podía volver a decir.
Y después me costaba entender cuando quería escuchar.
Y así todo empezó a dar vueltas. Un recipiente giratorio sinfín que no era mi casa.
Hasta hoy, o por este tiempo. Es lo mismo.
Una por una voy dando lugar a todas las nuevas pequeñas cosas.
Una por una, si.
Una por una.
martes, 7 de octubre de 2014
2 - La puerta del cuarto oscuro
Y aunque a veces se me nuble el sentido y se convierta en revolución que no entiendo y que me agota, dejo ser todas las cosas que me van pasando.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Agua
Últimamente me estoy preguntando bastante acerca del porqué debería volver a escribir si hace tanto tiempo que no lo hago.
Y la respuesta que siempre termino encontrando es, porque si, porque no encuentro muchas maneras más de dejar salir lo que tengo.
El problema es que releo y me parece todo una poronga, pero tremenda poronga eh? y no es que al momento de escribir algo me parece bueno, no, para nada. Es solo que después me parece más poronga que al principio.
Algún día voy a escribir algo que valga la pena, pienso.
Y vuelvo a escribir igual, después de un año o un poco más.
Haber caído en un pozo, que me hayan tragado las aguas que andaban arremolinadas adentro mío, me lleno de incertidumbres, de porqués, de desilusiones, de esperanzas agotadas, y sin embargo encontré buenos augurios entre los más queridos.
Creo que por eso pretendo volver a hacerlo, por haber encontrado que la esperanza en realidad nunca se pierde, sino que solo se extravía un tiempo como mucho.
Así que: poronga más, poronga menos, voy a seguir escribiendo. Y haciendo canciones también. De hecho creo que también voy a volver a Twitter, lugar que abandoné hace mucho pero que siempre creí como un lugar en el que depositar un poco de cada cosa que me pueda imaginar, y un lugar en el que también puedo ser lo que no soy y decir lo que no digo. Que lo parió, un lugar de recorrido por caminos que lo que soy como ser humano no recorre. Pero está bueno conocer lo que no sos también, asi que creo que si, que si vuelvo a escribir, que si vuelvo a hacer canciones, también puedo volver ahí a divertirme un rato. Que la risa no quiero que se me escape nunca.
Me chupa un huevo lo rendido que me pareció haber estado. Ahora quiero volver a mi. Gracias Fito por esa canción.
Nunca es fácil, pero al menos hay que intentarlo. Pero de verdad. A caminar aunque duelan las piernas de no moverlas durante este tiempo.
1- Principio de un fin esperado
Burbujas
Poco sirve la palabra que dice; si la angustia indebida, imprevista, insolente, e impaciente, toca la puerta y pasa a buscarte.
A veces creemos encontrar un sentido correcto pero ahí es rey el absurdo inviolable que deja a todos perdidos, a todos siendo lo que quieren ser al momento en el que se les da la gana, pero dando a pocos la libertad de lo que son.