lunes, 13 de junio de 2011

El miedo y sus historias

El miedo nos revela, nos deja desnudos y abrazándonos a nosotros mismos en posición fetal y llorando.
Hay quienes no pueden con el miedo a cuestas.
Hay quienes sufren hasta lo último sin aprender a llevar adelante su vida solo por tener miedo.
Algunos que no quieren ver al señor Miedo miran alrededor igual, por las dudas, no sea cosa de que quiera aparecerse por ahí dando la vuelta a la historia de nuestra vida y se lleve todo.
El miedo siempre nos presenta a la muerte.
Algunos llevan sus miedos al frente y para hacerles frente como quién abraza la naturaleza humana y la entiende.
Quién no lo hace todavía, que vea lo que le pasó a esta gente:






Que se sepa que a veces los miedos son tan inevitables como ridículos.
Emanuel Castro tenía miedo a las baldosas flojas y a los mosquitos. No podía evitarlo. Emanuel debía caminar siempre por la calle y casi que era considerado un obsesivo compulsivo pero no, él tenía miedo nomás. Si pisaba una baldosa floja, entiéndase, cualquier inmundicia del mundo de las bacterias o de los virus podría entrar en su vida para arruinarla completamente y hasta la muerte. Una vez lo atropelló un auto doblando la esquina y estuvo internado varias semanas pero a él no le importaba, mejor un accidente que podía curarse que la muerte por enfermedad bacterial o virósica.
Emanuel todos los sábados, como fanático religioso, antes de irse a trabajar tiraba en su casa una pastilla de gamexane y nada importaba el hecho de que no pudiera entrar por dos días, él entraba igual a la tarde y vaciaba la mitad de un envase de insecticida para librarse de los putos mosquitos que podían llegar a lastimar su piel.
La conducta repetitiva y absurda de Emanuel logró por si misma, enfermarlo. El gamexane y el insecticida hicieron su trabajo hasta con él mismo.
Murió intoxicado una mañana de sábado en la que encendió la pastillita y no salió a trabajar porque era ese, un día feriado.




El miedo también puede llamar a que pase de verdad lo que tememos. Es como llamar por teléfono a un amigo que no querés ver nunca más, por compromiso en el día de su cumpleaños sabiendo que él todavía quiere pasar el tiempo con vos. Si lo llamás, el va a pensar que la amistad perduró en el tiempo y sacártelo de encima otra vez va a resultar tarea difícil.
Pablo Ferrari le tenía miedo a la muerte y se cuidaba tanto pero tanto que no salía nunca de su casa. Empezó a tener miedo a la muerte luego de verla en un carnaval llevándose a un niño. Lo que él nunca supo y no logró o no quizo entender fué que la muerte era un hombre disfrazado que estaba jugando con su hijo.
Eso no importaba en realidad, lo importante es el click que eso generó en su cabeza respecto de las ideas acerca del abandonar este mundo.
No quería tocar nada, ir a ningún lado, pensar en hacer cualquier cosa le daba la sensación de que podría acercarlo inevitablemente a la muerte.
Un día vió que había pasado demasiado tiempo y no había muerto. Decidido, salió de su casa sin miedos y con la mejor de las sonrisas a ver el sol.
Quisieron robarle, el se asustó tanto que tiró un manotazo. Lo mataron.




Enamorarse es un dolor placentero, casi masoquista. Enamorarse podría ser también un "sufrimiento amoroso obligatorio como lección de vida en el que todas las veces se vive como primera vez".
Daniel Cosciutto le tenía miedo al amor. En realidad a lo que le tenía miedo era a enamorarse. Cada una de sus relaciones las terminaba en cuanto empezaba a sentir las mariposas del amor y trataba de vomitarlas metiéndose los dedos del olvido apenas pudiera darse vuelta.
Daniel era un hombre sensible y se enamoraba de toda mujer que se le acercara con la intención de robarle un beso. Era tan así la cosa que siempre pasaba lo mismo: besaba a una mujer por primera vez y salía rajando para el otro lado. Nunca pudo dar un segundo beso, ni hablar de acariciar una mejilla mientras se cruzaban las miradas del primer amor y mucho menos hacer el amor.
La causa de la muerte fué múltiple: por un lado fué culpa del sindrome del corazón solitario y por otro, del sexo y la virginidad, o sea, el corazón roto y la pistola que jamás llegó a disparar hacia un objetivo claro.

lunes, 6 de junio de 2011

Me devolvieron el cumpleaños de 6

Quién me había quitado el cumpleaños de 6 fué la segunda tormenta más grande que vi en la vida. La primera más grande la viví en medio de la laguna de Chascomús cuando un tornado nos dió vuelta el bote a mi y a 3 amigos y casi nos mata, pero no vengo a hablar de eso... sino de mi cumpleaños...
En el post http://bit.ly/iUYLUT contaba como esa tormenta me había robado un cumpleaños y ahora lo que quiero contar es como lo recuperaron por y para mi :)
El sábado llegué a la casa de mi infancia supuestamente para pasar la tarde y cenar con mis viejos y mis hermanos y los chicos.. bah, la familia...
Resulta que me encontré con una piñata! y un cartelito de feliz cumpleaños con banderitas triangulares de esas que se cosían con hilo para colgarlas! y guirnaldas! y globos y una torta con una cancha de Básquet! Y saben qué? prepararon para los invitados bolsitas de las que se regalan en las fiestas infantiles. Muñequitos, autitos, cositas de esas que van en esas bolsitas pero de hace 20 años por lo menos. No se me ocurre como consiguieron esas cosas de aquellos años perdidos... tal vez algún cotillón con un depósito de recuerdos... no sé.
No entendía nada... me dijeron que me iban a traer mi cumpleaños perdido y casi que lloro... casi.
Ni siquiera me dijeron quienes iban a venir así que cada vez que sonaba el timbre me mandaban a abrir como un nene... pero me encantaba, era una locura ochentosa y de niño pero con hijos ponele... ja!
Como era de esperar a mis amiguitos de la infancia no pudieron traerlos... un par están muertos, otros lejos, otros ya no son amigos, algunos perdidos. Uno vino, si. Gabriel, uno de mi grupo de 7 amigos del barrio. Vino temprano y se fué no muy tarde, el ahora trabaja en la morgue judicial que está ahí por Junín y Paraguay o algo así cortando cabezas y separando órganos y el sábado a la noche le tocaba guardia... pero vino! Gabi fué el que terminó de cerrar el festejo de mis 6 años, lo quiero tanto...
Bueno eso... en este post no habrá metáforas, vueltas a la historia, no habrá demasiado detalle porque no es al final lo que quería contar.
Me festejaron el cumple de 6! La gente que tengo alrededor es lo más de lo más. Tremendo detalle me armaron de sorpresa.
Me hicieron feliz hasta casi reventar.

viernes, 27 de mayo de 2011

Titi, la chusma del barrio


 Chusmas hay en todos lados pero, como Titi, ninguna que haya conocido jamás. Ya sé, todos dirán, la chusma de mi barrio es la más chusma de todas pero como no las conozco mi conocida más chusma es Titi, y digo conocidA porque en general chusma, lo que se dice chusma y la que hace honor y lleva con dignidad de tal la palabra, es siempre la mujer. 
La mujer es la chusma por naturaleza. Donde se vió que la chusma del barrio fuera un hombre? y si lo es un hombre en algún caso más que una mujer en algún barrio, seguramente carga con eso mucho más disimuladamente y dejándole el primer puesto visible a la mujer. Así el hombre más chusma estaría haciendo dos cosas, ocultando su primer puesto con excelente disimulo y siendo un caballero de esos que existen poco en estos tiempos.
Como les contaba, Titi sabía todo. Pero todo. Hasta el día de hoy no sé como hacía, pero si la Mamá de Juan Carlos se depilaba entera la concha ella se enteraba, y si Don José salía a meterle los cuernos a Doña Lucía con La Ramona en medio de la siesta ella también se enteraba. Contaba todo a dos amigas o colegas no sé, que eran puntos estratégicos para que todo el mundo se enterara sin quedar ella como una buchona. Así llegaba a oídos de la víctima cualquiera de los engaños que se le pudiera haber perpetrado. Ella lo sabía eso, ella sabía todo. Digamos que en cierto modo, Titi, más que chusma, era una justiciera.

Igual el tema del chusmerío de Titi no era en realidad lo importante en este cuento lo que quiero contar.

Con los pibes a Titi la espíabamos desde la casa de al lado.
La casa de al lado era la de Gabriel, uno de los siete amigos del barrio, y era de varios pisos. Desde la terraza y con binoculares se veía perfectamente cada detalle. Sin los binoculares también se veía pero no era lo mismo, no, las tetas de Titi y los atributos de fémina en desarrollo de su hija Carolina eran mejor observados con binoculares y eso a su vez, generaba que pudiéramos darnos unas buenas sacudidas pre-adolescentes con mayores detalles.
Ella espíaba en el barrio, y nosotros a ella.

Cualquiera que viva del chusmerío es en principio dos cosas: por un lado una interesada en los hechos sucedidos y ejecutados por los demás, una estudiosa del comportamiento humano, y en consecuencia la segunda, que es ser una desinteresada de su propia vida al punto de dormirse pensando en que estará haciendo el vecino de al lado y no en que hará ella para llevar junto a su marido adelante la familia. Las chusmas se mueren solas.

Como les decía, nosotros a la edad de 13 años más o menos, empezábamos con nuestras primeras pajillas y ella y su hija fueron nuestras primeras víctimas. El patio de Titi era grande. Tenía un sector con baldosas que alternaban entre los colores rojo y blanco, que era el primero a la salida trasera de la casa. Cruzando ese patio llegaba uno a una pileta redonda hecha de material. Por el costado de la pileta seguía un pasillo con las mismas baldosas que dejaba a uno llegar hasta el jardín, lugar lleno de plantas y algunos árboles frutales. Titi y Carolina se la pasaban en bolas en el patio, y debía ser que no se imaginaban que desde la única casa desde la que podían llegan a espiarlas, las estaban espiando. Titi no estaba buena, era gorda y con una cara de mierda pero tenía tetas grandes y siempre las paseaba al aire en verano después del almuerzo. Carolina estaba buenísima, tenía dos años más que nosotros y llevaba la misma costumbre que su madre pero mucho mejor por supuesto y además también las tenía grandes y si se metía a la pileta... flotaban como diosas reposando sobre las nubes una tarde de primavera y esperando el amor... Sobran las palabras. Imaginación. Competencias hacíamos para ver quién llegaba al final más veces!. A las señoritas que no sepan entenderlo sepan que eso es cosa de casi todos los chicos.

El tema es que ahora me acordé de todo esto y llamé por teléfono a dos de los pibes que resulta que también se acordaban tan bién o mejor que yo. Vean como la chusma que sabía todo era observada por nosotros, que conocíamos su intimidad y la de su hija y todavía la recordamos.

Ojo a las chusmas que pueden también ser víctimas.

martes, 24 de mayo de 2011

No escucharme

Cuando uno no quiere escucharse revientan los cielos y se anula el oído interno, llega un dolor que parecería interminable en el cuarto de los tiempos de la represión, carecen de sentido todas las muecas frente al espejo pues es lo mismo dentro y también lo vemos, caen las palabras, cae también el sinrazón, y nos regala un dibujo quién una vez fuimos. Somos de humanidad latente. Uno desnudo sobre si mismo.
Que pasa!? me pregunta una voz que entra desde adentro ya, y yo conciente, pero hago de cuenta que no la escucho. La ignoro pero ahí está, es la internalidad que es más yo de lo que puedo ser yo conmigo muchas veces, porque ella, se mira y me mira sin conflicto y convive con mi yo más verdadero de todos, ese que conozco y con el que me reencuentro en la soledad casi únicamente. Porque el ser humano es también guardarse para sí lo más verdadero de uno mismo y esto no es lo mismo que mentir a quién más cerca tenemos, no, solo es resguardar una pequeña porción, el círculo interno solo para nosotros y quién sabe tal vez un día podamos compartirlo alguna noche con uno o con dos, no más, en el brillo de esos momentos íntimos como la imaginación misma, íntimos como el hacer el amor y dejarse ir. Así, tal vez, lo compartamos por un ratito y solo durante los momentos en los que las almas se conectan de manera completa y se hacen una. Momentos que suceden pocas veces en la vida.
La conexión de las almas existe todos los días pero son pocos los momentos en los que la fusión hace su trabajo increíblemente bien en materia de espíritu.
Trato siempre de escucharme pero no siempre ando con ganas de hacerlo, más bien me respeto... digo, me hago callar con respeto porque sé que cuando me digo algo es porque hay algo para decir que merece las palabras. Claro, y como lo dije, no siempre ando con ganas de darme esos minutos de conversación porque no siempre son minutos, lo sé muy bien, me conozco más allá de lo que puedo imaginarme, y me costó hacerlo, fué un trabajo del que salí lleno de mierda muchas veces, pero valió la pena. Sé que no son minutos, a veces son horas de las que ya no dispongo y aunque eso no quiere decir que no me doy el tiempo necesario para mi no es el mismo que me daba antes, cuando a Soledad me la encontraba en la cama todas las noches. Menos mal que como conté, me conozco y el trabajo más pesado ya lo tengo hecho. Ahora puedo entenderme sin necesitar el tiempo que necesitaba antes, pero ojo!, tengo que ser valiente. Soy valiente, si, lo soy.
Entrar hasta tocar el suelo debajo de los mares de la personalidad es inmundo todas las primeras veces y no resulta, salimos cubiertos de una pegajosidad llena de olores putrefactos, es la excreción humana de la que debemos hacernos cargo todos. Hasta que vamos limpiando y de a poco, poquísimo, aclarando las aguas, permitiendo a los reflejos hacer su trabajo, llevando nuestra luz hasta lo que somos de verdad, permitiéndonos ver porque es vernos y pudiendo al fin salir limpios.
No escucharme me lo permito, solo a veces.

jueves, 19 de mayo de 2011

El miedo

El miedo es un pasajero oscuro que va reventando cabezas flojas de convicciones, es el acompañante invisible que nos lleva a pensar que en cualquier momento podríamos perder todo.
El miedo puede hacernos ver todo aquello que no queremos, nos hace ser precavidos también y tal vez eso sea lo único que tiene de bueno ya que algunos en algunas situaciones no podemos ver claro si algo o alguien no nos está metiendo uno o más dedos en el culo.
El miedo entra sin permiso al placard en el que guardamos los sueños y los llena de preguntas que nunca nos habíamos hecho, y debe ser por eso que cuanto logramos alcanzar uno de esos sueños y lo abrimos, lo acariciamos y nos enamoramos, encontramos al miedo en forma de temor a la pérdida.
El miedo nos da vueltas y es humanamente imposible no sentirlo y lo sentimos porque afortunadamente podemos pensar racionalmente. Bah, no sé hasta que punto es afortunado o desgraciado que podamos ser racionales, a veces se nos va la mano no?
El miedo y la codicia a veces se alían, y eso es lo que hace que a un hombre se le desfonde la bolsa de valores básicos de la vida y que se largue a hacer unas cuantas barbaridades sin mediar en su cabeza las consecuencias que podría traer.
El miedo puede ser bueno o malo pero cada uno sabrá cual de los dos cabe según lo que se viene sintiendo, porqué y como.




El miedo a perder no es el único miedo, pero si es al menos el más fuerte de todos.
Tenemos el miedo a encontrar, un amor por ejemplo... aunque no sea lógico, en está época de muchos amores cruzados pero de pocos con la llama encendida hay quienes siempre andan con el miedo de encontrar al amor verdadero.
Existe también el miedo a no saber comportarse y es a mi parecer un miedo injustificado e imbécil pero ciertamente existente. Hay quienes en el arte de la impostura ante situaciones que supuestamente requerirían una mimetización son unos maestros. Sepan todos que esos llegan a sus casas y son los mismos que fueron antes de salir a mentir en la vida.
Otro miedo es el de equivocarse en las decisiones y este puede que sea el que más angustia puede traer porque claro, define nuestros próximos pasos y lleva a nuestra vida por caminos poco certeros y en los que tenemos que caminar a ciegas. Definir nuestro próximo paso es un riesgo y esto es de terror. Este miedo se conecta directamente con el miedo a perder.
Y existen los miedo a particularidades como pueden ser las tormentas que pueden devenir de algún trauma del que uno no pudo recuperarse, o a los animales, al ridículo, a las plumas. Si, aunque usted no lo crea existe el miedo al plumaje de las aves.
Casi siempre, tratando de evitar estas particularidades puede uno seguir de largo, claro que lo mejor sería enfrentarlas y superarlas pero eso es otro tema.


Cuantas veces a ustedes les dijo su madre o abuela al despedirse para ir al colegio, aventurate? Apuesto a que nunca. Cuidate es siempre la opción a la hora de dar una palabra penúltima a nuestro niño en la familia antes de que se vaya al colegio. La última palabra casi siempre habla de amor.


Mi mayor miedo se me puso enfrente cuando nacieron mis hijos.
Tuve miedo de todo: de que murieran ellos, de morir yo, de que no lleguen a disfrutar de sus dos Bisabuelos vivos, de que me dolía la mano y que soñe que era un cáncer, de que me dolía la cabeza y pensé que era un cáncer también, de que me atropelle un colectivo o me caiga un piano en la cabeza cual dibujo animado, en fin, de que alguna fatalidad me aleje de ellos de alguna manera.
Pensé hasta en dejarles grabaciones con mi voz, en dejar mis canciones grabadas para que las escuchen, de grabarles también cuentos y en dejarles una lista de canciones que marcaron mi vida y que me gustaría que escuchen... en definitiva, pensé en dejarles algo de mí para que me conozcan, me recuerden y si fuera posible aprendan algo de todo eso.
Tal vez otro miedo sea el de no saber si voy a ser un buen padre así que me esfuerzo constantemente para serlo, y resulta bastante bien. Creo que hago un muy buen trabajo.
A pesar de todo el miedo pasó en su mayor parte cuando empezaron a sonreír, las risas felices despejan la angustia.
Ahí me di cuenta de que lo mejor era reírme con ellos y compartir a cada segundo una buena enseñanza o un buen momento o una linda canción que no deje pasar por enfrente alguna fatalidad imaginaria.


Matar al miedo pero ser precavido de igual manera, eliminar la sensación de la pérdida inevitable pero sin descuidar lo que tengo.

martes, 10 de mayo de 2011

Algo de lo que son en mi

Sonrisa de otoño en el mar de amores en el que nado más allá de todas las otras cosas.
Esperanza de la no desilusión que atrapa mariposas y crea sensaciones del nunca jamás.
Ganas de besar interminablemente y de mirar las noches llenas de caricias sin descanzo.
Temores de lógica exagerada que perciben acaso una posible sobrecarga de protección.
Caricias de sueños que conozco mías pero que son suyas entre miradas y risas.
Humorada de primer encuentro, carcajada de sorpresa también primera.
La sensación de no estar nunca más solo y el terror a quedarme solo.
Sonido de canción que crece, acorde, melodía y armonía.
Urgencia de abrazos, de comer con besos.
Proyección de buena vida.
Ansiedad de cercanía.
Amor.

lunes, 9 de mayo de 2011

Conmigo primero

Quién quiere vivir para los demás sin vivir primero para si mismo? Yo no y de eso estoy seguro.
Como podría intentar vivir para otros con mi no querer primero ser yo y sentir el placer de buscarme y quererme?. Jamás se me ocurriría algo así.
Estaría siendo de manera increíble, injusto para quienes quiero dar amor: cargar con la infelicidad que genera el no darse a uno mismo para ser de bien con uno mismo primero e intentar al mismo tiempo dar a quienes más amamos es un desacierto y no deja ser pleno con quienes más queremos serlo.
En definitiva, para hacer bien a quienes más amo tengo que vivir bien conmigo primero.

jueves, 28 de abril de 2011

Pipistrela

Ayer me dormí abrazándote y pensando en como sería perderte dentro de algunos años... y digo dentro de algunos años porque sé que no falta demasiado. Cuanto podrá ser? quince años con la mayor expectativa? es la esperanza que juega conmigo...
Todas las noches en silencio llevo dentro mío, como si llevara sin palabras los sentimientos de amor y de nostalgia mezclados el miedo a perderte y no es que no te disfrute, no! no sufro o al menos deberías saber que solo lo hago a veces, solo esas veces en las que veo claramente que no voy a llegar a los 50 abrazandote por las noches. Te voy a extrañar toda la vida yo a vos... y te amo más que a la mayoría. 
Mi familia son mi compañera de la vida, mis hijos y vos corazón, mi amiga mejor, el sol que ilumina todo, mi compañera de abrazos, la más fiel, el mejor amor que me llega y que refleja más humanidad y animalidad que todo lo conocido en mi mundo.
Cuando me pregunto que nos hizo así de inseparables no encuentro ni un solo motivo por el cual no ser inseparables, todo fué amor, todo es amor, amor es todo lo que será siempre entre nosotros. 
Y Ayer me dormí llorando como cuando soñe con la muerte de mis abuelos después de verlos muy viejitos el día anterior... lloré desconsolado porque nos iba a resultar imposible morirnos juntos, porque se sabe que es demasiado temprano para cualquiera que ama así cuando llega la muerte de un perro, y vos Pipistrela sos mi hija primera, y yo tu padre primero y lloré como un loco. La muerte de un hijo es lo peor del mundo y vos y más allá de lo que pueda decirme cualquiera en este mundo sos mis hija, mi Pipistrela.  Y despierto todas las mañanas y sos lo primero que veo y la primera que recibe mi beso y mi deseo de un buen día y mi primer mirada de amor de mañana.
Yo te amo tanto que no puedo despertarme sin amar.

martes, 19 de abril de 2011

El perro


No tengo dudas y creo que nadie puede negarlo, la persona más antipática y recelosa de los animales y en este caso estoy hablando del perro, no podría negar en su interior que más fiel en la amistad que un perro no existe ni existió en la historia como amigo de una persona. Tal vez haya habido casos en los que algún que otro ser pueda haber empatado la fidelidad que lleva como premisa un amigo como este animalito pero nunca superarla, simplemente porque no se puede, y definitivamente, si alguno alguna vez logró alcanzar tal hazaña fué un distinto, un iluminado como pocos, uno que pudo lograr tener al alcance de la mano el instinto animal  en su lado fiel dejando de lado la imbecilidad sucia e inevitable en las personas. Malditas miserias.
El perro es fiel hasta la muerte más no los amigos. Supongamos que un amigo está al borde de la muerte por robo y hablemos de amigos y no de hermanos porque estaríamos empezando a hablar de otro tipo de comportamiento, y nosotros estamos a digamos, 30 metros... que hacemos? yo les digo: miramos a ver si zafa casi seguro o pegamos un grito y nos escondemos detrás de un árbol o algo así. Tenemos miedo de que nos maten a los dos y claro, es preferible que muera uno y bueno, es él, nuestro amigo, el que cayó en las de perder. Tu perro seguramente haría todo lo posible hasta su muerte por salvarte, se tiraría encima del asaltante y mordería sus manos, amenazaría de muerte a cualquiera que pretenda hacerte un daño, y en el caso de que pudiera ser héroe en esa situación nunca te pediría nada a cambio de lo que hizo porque es amigo de verdad, y los amigos de verdad se dan sin esperar una respuesta y porque además sabe dentro suyo que la respuesta es el amor que le das. Un hombre nunca haría eso, se sabe que es de manual básico de psicología que el ser humano es con frecuencia cobarde en cualquier situación relacionada a la amistad .
El perro no comprende de contradicciones, y tampoco de la inestabilidad de la que sufre el ser humano y sin embargo camina al lado y mira a su "amo" como a su propio hermano y amigo.
Mi perra Pipistrela es una perra salchicha, compañera de mi vida, amiga inseparable. Nos une un lazo afectivo que con pocas personas podría llegar a tener. Pipistrela mira y no entiende de actitudes humanas ni de si me voy al almacén o me voy todo el día a trabajar y tampoco entiende porque a veces no quiero jugar con ella y sus peluches porque no sabe de contener la pulsión de juego cuando estoy cansado, pero se queda y me acompaña. Pipistrela duerme conmigo todas las noches: duermo de costado y mirando hacia el lado de afuera de la cama y abrazo a Pipi.
Pipistrela entiende de ser compañera hasta en situaciones para ella incomprensibles y su fidelidad conmigo es tal, y mi fidelidad con ella es tal que nos amamos hasta la muerte.

viernes, 15 de abril de 2011

La influencia - Por Don Eusebio



Y gracias a un comentario por demás afortunado de @r_corre en mi post "Idas, rajes y corridas de sueños - por @lavacadrogada", recordé partes de una conversación que duró todo un fin de semana y hace años (creo que estaba terminando la escuela primaria) con mi Abuelo paterno (y aunque no recuerde las palabras exactas en sus respuestas a todas mis preguntas puedo recordar si, lo que me quería decir, aunque ahora dichas con mis formas que trabajan en parte influenciadas por lo que él era), entre otras pequeñas charlas acerca de otras cuestiones mínimas, juegos de cartas, de tejo, comidas, recolección de frutos de su huerta, reparación de la puerta de su galpón, preparación de Peras en almíbar, limpieza del gallinero, limpieza de las jaulas de los pájaros y una ida a ver un partido en la cancha de Talleres de Remedios de Escalada que no recuerdo contra quién jugaba. Acá va un pequeño resumen de una de las cosas que me enseñó. Muchísimas gracias Raúl :)




 Nos vemos influenciados desde el primer día me dijo Don Eusebio, gran conocedor de cuestiones de vida, y le creí sin más aunque por querer entenderlo mejor o conocer más en profundidad sus puntos de vista le haya tirado al aire mil preguntas que no tardó en  barajar para cantarmelas todas cual partido de truco de domingo después de los fideos que me preparaba. 


Decime vos si todo lo que hacés o lo que sos es sin un ejemplo, me dijo el Abuelo y no supe que decir, entonces él me contestó: todos vamos formando nuestro pensar de manera individual, todos conocemos la manera sin poder verla a veces y podemos a nuestra manera  llegar a ser nosotros mismos pero también, todos, aprovechamos las cosechas de los otros. 
Es inevitable para cualquier ser humano reflejar en la creación propia, algo de la influencia que se filtra a través de nuestras puertas abiertas. 
Pensá en como todo lo que fuiste aprendiendo en los primeros años fueron casi una copia de de lo que hacían tu Papá, tu Mamá, Yo (y se ponía el tercero no por burro sino porque sabía que era el primero que podía influenciarme, y no se nombró primero por querer hacerme pensar que primero estaban mis padres), o tus otros Abuelos o tíos, o primos o si la cabeza te hizo click! por conocer como actuaban o pensaban amigos del barrio u otra gente del barrio, o tal vez lo viste en la escuela y te hizo pensar tal o cual cosa y de ahí salió una forma que se convirtió en carne dentro tuyo. 
Y después conocí la música, le dije. Y después conociste la música y si salís músico seguramente vas a encontrarte influenciado por los músicos que más puedan llegar a vos más allá de que exista también cualquier creación original que pueda convertirse en canción desde tu adentro. Y si escribís (y aquí lo que me hizo recordar todo esto) podés llegar a encontrarte con estilos o caminos literarios y/o de pensamiento acordes a otros que también escriben. 
Es difícil librarse completamente de las influencias, creo que solo los genios más grandes pueden llegar a hacerlo y en realidad no estoy seguro de si pueden llegar a hacerlo completamente ya que ellos también nacieron y empezaron a vivir un mundo bajo las influencias primeras de la vida, creo que no o al menos yo no puedo llegar tan lejos como para verlo.




Un genio el viejo.