viernes, 15 de febrero de 2013

7. Hermanita querida




- Pendeja de mierda!!!. Porque carajo no hablás me querés decir?
- ...
- Hablá te digo la reputamadrequeteparió!!!
- ...
- Que me hables te digo!.
Gabriel le da un cachetazo a Romina y ella no responde. Hace rato que no responde a casi nada.
- Qué pasa acá?
- Que esta pendeja de mierda sigue sin hablar!
- Y dejala tranquila, ya nos dijo el doctor que cuando quiera va a hablar.
- No la aguanto más, te juro vieja que no la aguanto más. Este silencio del orto me pone de la cabeza te juro. La voy a cagar a trompadas.
- Vos no vas a cagar a trompadas a nadie y menos a tu hermana. Andá a dar una vuelta a ver si se te pasa.
- Si, mejor me voy.

Pablo estaba escuchando todo. A veces Pablo no puede contra Gabriel entonces se queda lejos, esperando que salpique su sangre en el ojo, y entonces solo cuando ya lo hubo hecho se acerca y participa. Cuando Gabriel salió dando un portazo que retumbó en casi toda la casa a medio llenar y Gloria entró a su habitación habiendo solo hechado una mirada a Romina, él se acercó y la abrazó.

- Quedate tranqui piba que yo te cuido. Y no le hagas caso que es un tarado casi todo el tiempo.

Pablo abrazó a Romina en silencio. Romina lloraba. Pablo también.

- Cuando gabriel te grite de nuevo vos te venís a mi pieza y te encerrás ahí estamos?
- ...

Romina lo mira y él entiende que ella asiente.
Mientras Pablo se va, ella se queda sentada, en silencio. Los brazos juntos, las manos agarradas entre sí, entre las piernas apretadas. Mira el suelo y ve un charco. Se orinó en los pantalones. Se levanta y camina chorreando el desecho de su cuerpo hacia su habitación. Cierra la puerta con llave. Se acuesta en su cama y se masturba imaginando que la vida puede ser otra cosa.




jueves, 14 de febrero de 2013

La tristeza




Acabo de despertar y ya lo sé.
Día de garúa en la mañana. Otoño un poco frío. La garúa se va, el sol sale e ilumina los árboles que en esta época andan con hojas verdes, amarillentas y marrones. Hojas caídas, hojas que están por caer. El multicolor de la tristeza.
La tristeza es muticolor, sí. La tristeza es esta mañana de rayos de sol entre esas hojas, y es también ponerse un abrigo liviano y sentir calor cuando te pega el sol pero que cuando te lo sacás lo que sentís es frío. Es lo incómodo, la sensación de que entre la naturaleza y uno, en estos momentos, no existe la armonía.
Pienso en levantame de la cama y lo voy a hacer porque tengo que hacerlo pero no porque quiera. La tristeza es esto también.
Mi hijo Javier estará tomando la leche y despertando de a poco para ir al colegio. Me gustaba verlo así. Ahora lo imagino al menos. Mejor así. Mejor para él, no para mí.
Escucho tambores. Será la murga que se prepara para el carnaval?.
No, el carnaval pasó. Entonces que es?. Es la murga que siguió rodando después del carnaval. Los trapos viejos que siguen andando como si la felicidad fuera encontrada entre redobles a destiempo, bombos como polvos apresurados en una esquina, y espuma que simula conectar a los seres humanos que hace rato andan en solitario, cada uno por su lado, cada uno con sus historias que aunque incluyan a otros, esos son solos extras necesarios para sus momentos.
Como es que a esta hora siguen tocando?, y como es que tocan tan mal?. Seguro bailan también. Ese baile lleno de pestes en el que se tambalean en un ritmo sucio, con movimientos espasmódicos, como retardados bailando. Eso son, retardados bailando, pegando saltitos, tratando de coordinar.
Carnaval puto, carnaval enmascarado, carnaval mentiroso, carnaval sucio, despoblado de verdades, carnaval escuálido, carnaval pretencioso, carnaval estúpido, vergonzoso, enfermo de cáncer, de sida, de sífilis, de polio, de muerte. Carnaval hijo de la pobreza del alma, carnaval insolente, carnaval de mierda. Te odio de por vida a vos y a quienes te festejan.
Me voy a levantar y me voy a fumar un porro mientras se hace el café, eso voy a hacer. Necesito que me chupe todo un huevo. Que la tristeza se vaya.
Es bueno quejarse un poco. Esto de quejarse tiene su recompensa. Yo me siento más liviano cuando me quejo un buen rato. Liviano puedo encontrar la belleza y el amor y también ver al dolor un poco más justo y necesario.
Algunos días me levanto mejor. De mejor humor digo. Mejor predispuesto y también más positivo. Hoy no.
Esta tristeza, hoy, se me metió en los ojos apenas los abrí, porque está acá, al lado mío todo el tiempo, porque es mía y no la puedo dejar ir.
La quiero dejar libre?
Día de garúa en esta mañana de otoño y en cualquier momento sale el sol a este día nuevo y yo a la calle y seguro me da en los ojos y no me deja ver. Quiero ver?.
Demasiadas preguntas y pocas respuestas. No hay respuestas que alcancen para todo esto y a veces ni siquiera hay respuestas.
Opresión en el pecho. Voy a tener un infarto?. Me duele de derecha a izquierda. No, el infarto es al revés. Entonces que es!?.
Ya sé. Es la angustia del alma que no cesa, que incluso no aclara, y ya sé a estas alturas que lo que no aclara termina oscureciendo y entonces no se entiende nada. No entiendo nada, ni entiendo lo que estoy sintiendo. Tristeza, tristeza infinita.
Que lo parió, que la vida es para aprender aunque parezca que a veces nos la pasamos entre equivocaciones para volver a equivocarnos por gusto nomás.
Arriba, vamos mi amigo que la vida es para cargarla en los hombros hasta que nuestra señora muerte nos la quite de encima. 




lunes, 4 de febrero de 2013

Por estas horas



Hoy me encuentro increíblemente despabilado. Y digo increíblemente pero no es que ande despabiladísimo, sino que de manera increíble, estoy despabilado.
Dos hijos pequeños pueden romper toda posibilidad de sentir deseos de estar despierto a estas horas. Pero a pesar de eso hoy no. Igual en un rato voy a ir a dormir aunque no quiera, no vaya a ser que se les ocurra despertar en medio de la madrugada o a las seis o a las siete con ganas de jugar y estar buena onda cuando yo no pueda ni abrir los ojos. 
A veces dan ganas de reventarlos la verdad pero es tremendo como las cosas cambian en épocas de este estilo. Uno duerme mal o no duerme y se queja, pero solo los primeros minutos después de que el hijo despierta. Después de eso, cuando viene la sonrisa, o el abrazo, o el "hola Papi", o el amor sin más, se va todo o en realidad, deja de importar todo lo demás y el sueño y el cansancio pasan a segundo plano aunque no a desaparecer. Pero se banca mejor digo.
La cosa es que hoy ando despabilado y de vacaciones y aunque mañana o dentro de un rato alguno de los dos despierte me voy a escribir pelotudeces que de eso no sé pero no me importa y me animo.
Acabo de escribir las dos últimas líneas y ahora siento que tengo mucho sueño, me quiero morir.
Es lo natural, el cuerpo necesita descanso y este que ahora mueve los dedos para teclear algunas palabras viene teniendo poco de eso. Ya lo va a tener. Que la esperanza mueve muchas de las cosas que rondan las vidas.
Me despabile otra vez. Voy y vuelvo, o mejor dicho, tengo sueño pero no quiero tener sueño.
Creo que mejor dormir, o no, que se yó. 
La puta, soy un indeciso.



Cambiar las ideas



No es que no sepa reflexionar. Es que reflexiono distinto acerca de lo mismo en distintas oportunidades.
Y es que me doy permisos para hacerlo.
Puede ser que se me tome por incoherente, por inconsistente, hasta se me puede tomar por irrespetuoso conmigo mismo, pero mire usted que no. Lo que yo hago es permitirme pensar algo ahora mismo, y en cinco minutos pensar y opinar otra cosa.
Debe ser difícil a veces comunicarse conmigo pero que más da, si los que me tratan ya me conocen, y los que no me conocen no me tratan y si empezaran a hacerlo ya deberían aceptar que todo esto, como mínimo viene conmigo en las espaldas.
Respecto de los que me conocen, y si, me hago cargo de las dificultades que esto puede traer. Pero no puedo evitarlo. Y no es culpa de nada más que de mis permisos conmigo como ya lo dije antes. Y es que si no lo hago de esa manera estaría siendo infiel, la pucha.
Además, imagínese usted que en cuanto piense y opine y certifique dicha opinión acerca de una cosa, o situación o imaginario mantengo siempre mi postura. Sería eso un estanque!, sería como estar clavado de culo en medio de un charquito!. Digo, yo sé que mis cambios tal vez sean algo más frecuentes que lo esperado, pero son así, que no es que voy más rápido sino que será que voy saltando de un lado a otro sin ir se entiende?. Que algo me parece, pero que si me voy para otro lado un rato o un día o dos y después vuelvo lo veo distinto, entonces cambio como todo y aunque parezca más rápido termina por no serlo.
Que es igual que lo que hacen todos, pero con menos diferencia de tiempo.
Ejemplo tengo a montones, pero ni pensar en nombrarlos. Imagínese usted que vive conmigo y que le digo una cosa pero que al rato le puedo decir otra acerca de lo mismo. Puede volverse un tanto insoportable y tal vez quiera romperme la cara a trompadas, pero debe entenderlo porque es parte de mí y además no lo hago con todo, no me sale así con todo.
Lo importante lo tengo firme en todo lo que soy.
Soy insoportable, sí. Pero solo en pequeñeces. Entiéndame.



miércoles, 23 de enero de 2013

6. Hermanos




-Feliz cumpleaños mi amorcito!, dice Gloria.
-Gracias Viejita hermosa, gracias Mamacita de mi corazón!
Entra Gabriel.
-Tomá pendejo, dice.
Pablo agarra el paquete que le dió Gabriel. Lo abre. Es un Walkman. Tiene un Cassette adentro.
-Gracias Gabi!, que tiene adentro?
-No sé.
-De donde lo sacaste?
-Que te importa Vieja, la cosa es que se lo traje de regalo al pendejo.
-Dejá de decirle pendejo a tu hermano.
-No me importa que me diga pendejo.
-Vos callate.
-Te gusta?
-Si.
-Me voy. Después te traigo una torta.
-No le traigas nada que la torta se la voy a hacer yo.
-Vos hacés unas tortas de mierda.
Gloria le da un cachetazo a Gabriel. Es temprano. Hoy Pablo cumple dieciocho años.
Se levanta Romina. Se acerca y lo abraza. Lo abraza fuerte. Pablo se acuerda de todos los abrazos que le faltan y casi se pone a llorar. Pocas veces es consciente de todo esto que no tiene pero necesita.
Romina le da un beso y vuelve en silencio, a su habitación.
Mientras tanto Gloria y Gabriel siguen discutiendo pero Pablo ya no escucha y sin que se den cuenta sale a la calle.
Esta calle es una de tantas de tantos barrios de clase media en la media y de fines de los noventa. Todavía en la media y con suerte.
Menos mal que salió con la mochila. Se va para el colegio pero en el camino se encuentra con Ariel.
Venía pensando en sus dieciocho años, y en cuanto le falta para poder llegar a hacer todas las cosas que quiere. Se acordaba de su Papá, casi con odio, pero con un odio que no sabía en realidad bien que era. Y piensa: a mí no me hizo nada malo.
Es la primera vez.
Ariel es uno de los pibes de la barra de los más grandes. Todos tienen más de  veintitrés o veinticuatro y hay hasta de treinta.
-Que hacés pendejo?
-Hoy todos me dicen pendejo parece.
-Es que sos un pendejo.
-Es mi cumpleaños. Dieciocho.
-Para mi sos pendejo. Escuchame. Me tengo que esconder un par de días. Guardame esto, pero no te lo tomes todo que sino me cagan a tiros.
-Que es?
-Papa pendejo que va a ser.
-Papa?
-Papa, sí. Papuza, Coca, Cocucha, Blanquita, Merluza, Mandarina, Tiza, Especial, Durita, Amiga. Cocaína pelotudo, que va a ser?
-No sabía. Yo no quiero tener nada que ver con esto.
-Vos querés que me maten a mí?
-No, Ari.
-Entonces guardamelo. Y no te lo tomes todo. Ni digas nada de esto. Tomá, hay un kilo. Mirá que la voy a pesar cuando vuelva, y si falta mucho te cago a trompadas.
-Quedate tranquilo Ari que igual a mi no me gusta.
-Probala. A vos no te gustaba escabiar hasta terminar doblado?
-Si, pero no es lo mismo. La borrachera no es drogarse.
-Es lo mismo. Vos te emborrachás para romperte. El que se droga es lo mismo, pero se rompe más y mejor. Probala y fijate.
-Bueno me tengo que ir.
-Dale, la semana que viene paso por tu casa y me lo llevo.

Pablo se sentó en una esquina. Estuvo un rato y volvió a su casa. Abrió despacio para que nadie lo escuche. Por suerte Gabriel no estaba y Romina y Gloria estaban en la habitación grande mirando la televisión.
Pablo se encerró en el baño porque ese era el único lugar de la casa en el que no le habrían la puerta sin pedir permiso.
Sacó de la mochila el paquete, lo abrió, raspó un poco, y lo aspiró. Fué la gloria, pensó, y se rió, porque se acordó de que así se llamaba su madre.
Raspó un poco más, lo metió en un pedazo de bolsa que cortó de la bolsa de basura del baño y el resto lo guardó. Fué hasta la habitación, y lo dejó arriba de la baulera del ropero. Bien al fondo, pensó, así no lo encuentran.
Agarró la bolsa preparada, el Walkman, un cassette de Pappo que le había regalado el Tío Lucas y se fué sin que nadie lo viera.
Anduvo como un loco desorientado todo el día. Caminando todo el día y escuchando el Cassette de Pappo una y otra vez sin parar. Toda esa energía nueva la caminó, ida y vuelta. No comió nada. La droga no era tan buena como para dejar pasar la comida. Apenas dejaba pasar el agua que tomó de una manguera de algún vecino que nunca supo quién era. Estaba drogado. Y así fué a comprar una ginebra para festejar su cumpleaños.
Droga que viene, ginebra que va.
Tarde llegó a la casa, a la puerta de la casa. No entró sino hasta la hora de la cena que por suerte le coincidió con la ida del efecto de todo lo que había tomado. O casi.
-Estás re loco pendejo, dijo Gabriel apenás vió entrar a Pablo
-Cerrá el orto.
-Como?
-Que cierres el orto porque te cago a trompadas Gabi.
-No seas atrevido conmigo pendejo maleducado porque te reviento la jeta.
-A ver?, vení si te la bancas. Puto.
Gabriel se hechó encima de Pablo como un huracán. Pablo se defendió como pudo.
En eso Gloria que había escuchado los ruidos llegó y se metió en el medio.
-Salí de acá vieja que a este pendejo le voy a romper el alma.
-Vos no le rompés el alma a nadie!, le dijo Gloria a Gabriel.
-Correte te dije!. Junto con esas palabras Gabriel mueve rápido y con mucha fuerza el brazo, tratando de sacar del miedo a la madre, y lo hace, pero con un golpe que le da en la nariz.
Gloria cae al piso con la nariz sangrando.
Los dos se levantan.
-Estás bien viejita?, pregunta Pablo.
-...
-Vieja!, estás bien?, Pregunta Gabriel.
-Dejensé de joder y no se peleen más, que son hermanos. Vos donde estabas?
-En la calle
Romina miraba.
Ya en la mesa y más tranquilos cantaron el feliz cumpleaños a Pablo.
Todos lo abrazaron. Los tres.
Una sola luz encendida. Solo una luz, y hacía falta una sola, pero no de esas que iluminan por la electricidad. No, no de esas que proyectan sombras sino de aquellas que abren paso e iluminan un camino elemental que cuando se vislumbra hace bien.
A pablo también le hubiera gustado invitar a algunos amigos, pero no había plata para eso.
Esa noche Pablo no quería dormir. O dormir si quería, y en realidad lo que no quería era que el Diablo fuera a visitarlo justo ese día. Entonces subió a la baulera y bajó la bolsa.
-Estás ahí pendejo?
-Que querés?
-Dejame pasar
-No
-Dale boludo dejame pasar
-Está abierto
A Pablo no le importó tener la bolsa a la vista, después de todo era el hermano y no la madre ni la hermana.
-Que tenés ahí.
-Merluza
-Todo eso es Papa?
-Si
-De donde la sacaste?
-Me la dió Ariel, para que se la guarde
-Vamos a la terraza
-Vamos.
-Nos vamos Vieja!
-Donde se van?
-A festejar el cumpleaños del pendejo a la terraza
-A la terraza?
-Si, pero queremos estar solos viejita
-Bueno, yo creí que se iban a la calle, menos mal
-Si, menos mal. Quedate tranquila y dormí que nosotros vamos a estar arriba nomás.
-Y a Romi no la invitan?
-Es una reunión de hombres. Mañana te invitamos Romi.
-...
-Vayan, y no tomen frío.
-Ja! no vamos a tener frío. Tranquila.
-Chau viejita
-Chau






5. Aventurarse






Se sientan a la mesa. 

Esperan que Domingo traiga la comida. La comida casi siempre la trae domingo. O sea, Domingo trabaja para ganar la plata para comprar comida. Domingo compra la comida. Domingo cocina lo que fué a comprar. Domingo sirve lo que cocinó. Eso los fines de semana. En la semana trabaja y entonces Gloria toma la cocina y todo lo que viene de la mano con eso, como un destino injusto pero que tiene que llevarse a cabo. No queda otra dice siempre Gloria, si fuera por mí, tomaría pastillas o comería en pasta, como los astronautas y listo.
Entonces, era domingo a la noche. El segundo domingo desde la vuelta de esta familia a su primer barrio.

-Pa, me das la sal?, dice Gabriel.
-Si mi amor
-Pa, me servís jugo?, dice Pablo
-Si mi amor
-Pa, a mi me das el queso y me servís jugo también?
-Si mi amor.
-Ja!, todos nos llamamos mi amor, dice Gabriel.
-Yo me llamo Pablo
-Y yo Romina
-Y vos Gabriel, dice Domingo, pero son mis amores.

A Pablo y a Romina les consiguieron vacante en la escuela número veintidós, pero a Gabriel no pudieron conseguirle. Durante ese año Gabriel no va a ir a la escuela.

-Están contentos de ir al colegio?, dice Gloria.
-No, dice Romina
-Yo sí, dice Pablo. Además van los chicos de acá. Daniel y Manuel van ahí.
-Aventurense.
-Gracias Pa.
-Gracias Pa.

Gloria lo mira a Domingo. No le gusta cuando los consejos de Domingo son  tan arriesgados. Arriesgados para ella, está claro. Aventurarse es dejarse ir hacia donde hay que ir, conocer lo que está por conocerse y no rechazar lo que anda en los alrededores. Aventurarse pero sin dejar de ser precavido. Domingo les había enseñado a ser precavidos, entonces ahora se tomaba el atrevimiento de incentivarlos a la aventura.
Gloria era más bien conservadora. Para ella los chicos tenían que hacer lo que les estaba asignado y nada más. Las aventuras no eran más que distracciones que entorpecían las tareas impuestas y que había que cumplir. Además eran un peligro y ella siempre tuvo mucho miedo.
Domingo no hace caso a la mirada de Gloria. Sonríe y dice: ojo que también hay que cuidarse, no vaya a ser que los enganche algún peligro.
Gloria sonríe.

-Quedate tranquilo Papi que vamos a conseguir algo para vos, le dice Gloria a Gabriel.
-Vas a ser un burro!, dice Pablo. Romina se ríe.
-Callate pelotudo!
-Bueno bueno bueno, que no se arme lío que somos una familia. Domingo cierra la charla y empieza con otra cosa.




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martes, 15 de enero de 2013

4. Ahí voy Viejita





-Arriba Pablito mi amor que preparé el mate. 
Pablo no le contesta. -Mamá se fué para la cocina, piensa.
De a poco abre y cierra los ojos. Abre y cierra los ojos. Abre y cierra los ojos. Abre los ojos. Ve. Le duele el cuerpo. Sus encuentros con el diablo, como los viene llamando él, se hicieron con el tiempo más y más frecuentes y esta vez le pegó muy fuerte. Mucho. Le duelen las axilas. El pedazo de mierda ese me colgó de las manos y me pegó en las axilas, se dice en voz baja. Pasó un tiempo largo pero todavía no puede entenderlo. Nunca le dice más que lo que le quiere decir. Ni una sola vez le dió explicaciones. Piensa que el Diablo piensa que no tiene porqué darle explicaciones a él, y también se dice que sí, que debería darle explicaciones porque es él, el que recibe todo esto. Llora, pero solo unos minutos porque no quiere que nadie lo vea. A sus diecisiete años Pablo es un viejo que solo sabe sufrir. Un borracho que todavía no sabe que es un borracho.
Se seca las lágrimas. Arriba.
-Ahí voy Viejita, dice, y pasa al baño.
Se lava la cara, despacha su necesidad. Al final lava sus manos y sale. Choca.
-Que te pasa pelotudo?, pregunta Gabriel.
-Perdoná Gabi
-Chupame un huevo pendejo
-...
-Correte
Pablo se corre a un costado. Gabriel pasa. 
Va hasta la cocina. Mamá no está. Pero Mamá tiene que estar. Mamá está. No acá, pero está. Se asoma por la ventana del patio. Lo espera con mate y bizcochos.
-Donde están todas las fotos?, pregunta Pablo, y siente algo que no sabe qué es todavía pero que lo va a acompañar para siempre como parásito enfermo que controla todo, como una larva que crece y se reproduce y consume todo a su paso.
-...
-Ayer quise ver algunas. 
Quiso ver el pasado pero no sabe que viendo fotos poco puede saberse y entenderse. Hablando. Hablando sí. Solo tiene que encontrar a quien quiera ayudarlo con las palabras.
-Tiré todas las fotos de Papá, dice Gloria.
No lo ayuda. Por primera vez se le nota a Gloria en los ojos la furia. 
-...
-...
-Ya pasó mucho tiempo.
-Igual con esto se termina. Las tiré para borrarlo de todos lados.
-Si ya lo borramos igual. No hacía falta tirar las fotos que también nos mostraba a nosotros.
-No importa.
-A mi sí.
-...
-...
-Tomate un mate.
-...
Pablo chupa de la bombilla. 
Es la primera vez desde que Domingo se fué, que Pablo siente que tiene una parte en el alma a la que le faltan palabras y sobre todo le faltan certezas. Certezas de que haya estado bien que pasara lo que pasó. Es una duda que dura un suspiro y que deja pasar como si nada hubiera sucedido, pero duda al fin. Le va a durar poco. Va a aprender a dejar pasar esta duda y las que vayan llegando, como al colectivo que lo lleva al colegio cuando pasa lleno. Y no le va a importar.
-Me voy a la escuela, dice. 
-Chau hijito, que tengas lindo día.
-Vos también viejita, cuidate mucho.



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jueves, 10 de enero de 2013

A mi Abuelo



El cielo se aleja. La negrura envuelve esta poca brisa y me deja sin aliento. 
Sus alas de mañana fueron, entre la brisa dorada del sol, un espejismo de amor.
Mariposas muertas, colores pálidos. 
Los ojos dan lo que no quieren.
Y sin embargo todo parece serenarse de a poco, aunque cambie de forma.

El alba deja lugar a este día que llega. Las luces se multiplican aceleradamente.
Sus alas brillantes son, entre perlas de mar y caballos salvajes, una casa llena de vida.
Luciérnagas, danza serena pero arremolinada. 
Los ojos tienen lo que antes no daban.
Es la vida que se renueva. Uno se va, otros vienen.

Y lo sé. A veces puedo saberlo todo. 

Y a veces no sé nada, y además puede no importarme nada.

Y puedo extrañarte sin metáforas. Extrañarte. 




miércoles, 9 de enero de 2013

La previa y el periodista exagerado





Buenas tardes hermosísimo público, estimadísimos oyentes. Estoy hoy en este estadio fantástico de la ciudad de Lanús para contarles lo que será de este encuentro y lo que es de esta previa que esta dando que hablar.
La gente va llegando al baile señores, esto ya empezó a ser una verdadera fiesta de domingo y nadie se la quiere perder. Lloran los ángeles que no están hoy en esta fiesta interminable.
Todavía no salieron los jugadores pero la cancha esta casi llena y esperando por estos dos equipos que no tardarán en salir y en dar a sus fanáticos un gran espectáculo. Miren! miren a ese hombre trepando el alambrado, parece que quiere llegar al cielo señores!. 
Les cuento a los que no pueden verlo que hay un nene juntando papelitos para tirar a modo de festejo en cuanto sus ídolos aparezcan en el campo de juego y dos o tres locos locos locos que ya andan amenazando a la hinchada visitante con acertarles golpes de cuchillo. Se les nota porque portan las herramientas con los brazos bien en alto para que todos los vean. Estas cosas hacen del fútbol algo que no se ve en ningún otro lugar del planeta. Es increíble!. Los extras, en las tribunas, hacen del fútbol el mejor deporte de todos los tiempos y todos los mundos y todas las galaxias señores, y no hablemos de universos porque si nos vamos a cualquier otro universo seguramente no podríamos encontrar algo tan grande, tan increíble, tan desbordante de alegrías, tristezas, esperanzas, expectativas, tan lleno de todo lo que se puede sentir, el alma puesta en una cancha de fútbol, que digo!?, miles de almas puestas en una cancha de fútbol y esperando por la fiesta del siglo que se arma cada domingo. Este domingo es especial como todos los domingos en los que un balón recorre un campo de juego mientras tanto todas las voces escupen emociones, cantos de vida. Y escuchen señores!, escuchen la viva voz de la hinchada, y la alegría que generó ver llegar a la hinchada. Esto es una fiesta señores! llega entonces y como dije recién, y sepan disculparme, se me atraviezan miles de sensaciones increíbles y las palabras se me tropiezan y las ideas y todo, porque esto, esta cancha, esta gente, esto que se siente hoy en Lanús, es increíble. La primer hinchada decía, con bombos, platillos, trompetas, banderas, y las mejores canciones futboleras que se puedan escuchar en el universo entero. Entran cantando una canción, seguramente salió espontáneamente de alguno y todos lo siguieron porque el fútbol es así, es arte y el arte es creatividad constante, ideas, e improvisación, una manera de ver los espíritus creativos a través de una canción. Escuchen señores, escuchen!. Esta es la canción que los locales regalan a los visitantes a manera de recibimiento y de regalo del alma: La concha de tu madre All Booooooyss!, la concha de tu madre All Booooooyss!, les vamos a quemar Floresta la re puta madre que los re pariooooooo. La concha de tu madre All Booooooyss!!!, la concha de tu madre All Booooooyss!!!, los vamos a matar a todos la re puta madre que los re parioooooooo!!!!. 
Hermoso!!!, Hermoso!!! la creatividad puesta al servicio de las hinchadas de fútbol señores! la letra!, es increíblemente descriptiva, y la melodía Doña, escuchela, repítala, yo seguramente no voy a poder dejar de cantarla sino hasta que no comprenda más las palabras, hasta que me ponga viejo y la esclerosis múltiple o la demencia señil no me lo permitan. Es una canción memorable que seguramente regalará miles de alegrías a quienes la canten. Y será interminable. 
Si pudieran ver lo que estoy viendo desde el palco de periodistas señores no tendrían dudas de que esto es una fiesta de dioses y heroínas, el lugar en el queMOMENTO, está entrando la segunda hinchada y parece que hay disturbios con la policía. Se escuchan disparos, la gente se hace chiquita lo más cerca del suelo posible y hay corridas como pocas veces se ve! algunos de la hinchada intentan calmar las cosas con la policía, al parecer habrá diálogo, ya no corren, parece que los disparos cesaron, la policía se acerca y si señores, hay diálogo, como tiene que ser, en todo fiesta puede haber algún que otro disturbio pero el diálogo nunca puede faltar, y además, si no fuera por los diturbios entonces no habría reconciliación, como en cualquier pareja. Y se sabe que las reconciliaciones son lo mejor de la vida, entonces arriba los disturbios!. Esto es UNA FIESTA y están todos invitados. La gente vuelve a cantar, los árbitros ya están en el campo de juego y se infló la manga para que salga el primer equipo. 
Y ahí sale el primer equipo!, la gente enloquece, escuchen cantar! y los papeles en el viento!!! y sale el segundo equipo y la segunda tribuna sale a matar con la voz en alto vitoreando a su equipo también y esto ya es un duelo de tribunas más que de fútbol. No paran!!!. Niños, madres, hombres de cualquier edad, hasta perros hay que quieren ver el partido señores, y esto van a ser 90 minutos de puuuuuura emoción!!!.




martes, 8 de enero de 2013

Enero






Enero. Tengo miedo. Mucho. No estoy pensando en el miedo. Lo estoy sintiendo. Siento el miedo como un pasajero oscuro que me tiende la mano pidiendo que lo acompañe hasta las mismas entrañas de la desolación.
Hace un rato pensé en meterme en la bañera, abrir la ducha, tapar el desagüe; dejar que se llene mientras me mojaba e inundaba, y yo, tirado en posición fetal, llorando. Llorando de miedo. Pensé que así podría haber desagotado de mi alma algo de este miedo que no me deja respirar calma. 
No lo hice. No va a servir de nada, pensé. Siempre pienso que las cosas que creo que pueden ayudarme no van a servir de nada. Terminar actuando de esa manera siempre es una forma de autodestruirme. Algo leve, una forma de autodestrucción livianita digo, porque en realidad soy un cobarde. Si no fuera un cobarde enfrentaría este miedo que tengo en el medio de mi cuerpo y de mi alma y saldría a reventar la cabeza del hijo de puta que me está haciendo sentir esto.
Ayer hablé con Papá pero a él tampoco se le ocurre mucho más que a mí que es por ahora nada. No es el Papá de antes. El Papá de ahora es otro. Él todavía tiene miedo pero es valiente. Con el Papá de ahora somos bastante parecidos. No mucho, quiero decir: somos valientes por partes y de a ratos. A él le dan miedo muchas cosas y es valiente en algunas, y yo, tengo miedo y puedo pensar y hacer planes pero no terminar actuando. Solo puedo ser valiente en  momentos desesperados. Ahora no estoy desesperado, tengo mucho miedo, pero todavía no están llegando los momentos desesperados. La desesperación es mucho más de lo que puedo llegar a nombrar.
No sentía un miedo tan verdadero como este desde que nacieron mis hijos. Su llegada me llenó de miedos. Miedo a la muerte, mi muerte, a no llegar a conocerlos. Me acuerdo que quise grabarles mi voz y algunos consejos por si me disparaban a la vuelta de la esquina. Por las dudas me decía. No lo hice. Me convencí a mi mismo que hacer eso era dejar sonar el teléfono de la desgracia hasta que se cansara y me atendiera. No quería que me atendiera así que dejé de llamar y hasta ahora las cosas van bien. Pude dejarlo pasar, al miedo, gracias a ellos, mis hijos y la mujer que me acompaña. 
Este miedo que cargo ahora no puedo dejarlo pasar. Porque este miedo no tiene que ver con ellos y no es una paranoia mía. Este miedo es real, y si bien el miedo de antes también lo era, porque hoy en día en la calle a uno le puede pasar cualquier cosa, no es lo mismo. Este miedo real de hoy tiene que ver con perder, pero no con perderlos a ellos. No con perder a mis hijos ni a la mujer que es mi compañera.
Podría estar a punto de perder a un hermano. A mi hermana.
Perder a mi hermana sería perder parte de la vida. De toda la vida que me pasó. Tengo miedo de perder parte de la vida, siempre me da miedo pensar en eso. Pero esta vez tengo más miedo, terror, es eso. Estoy casi aterrorizado de que esta hermana que tengo la pierda toda. No de que se muera y la entierren. Lo que me asusta de verdad es que se muera pero que siga viva. La muerte en vida. Lo peor es morirse y seguir vivo. No quiero perderla. La amo demasiado. Muchos la queremos de esa manera. 
La veo enferma. Está casi ciega. No sé si no es que en realidad quiere estarlo. No quiero que quiera estar ciega porque va a terminar sin soles, y también sin nuevos buenos días. Mi hermana es esclava, es parte de lo que fué. Es solo una parte que tengo que hacer salir, porque está en algún lugar, dentro de su alma. Ella esta ahí. Yo la veo. Podemos verla. Ella se deja ver también un poco. Algo hay que hacer. No puedo seguir siendo un cobarde y pretender que cargo con la ilusión de que se va a dar cuenta y se le va a dar vuelta para bien la vida algún día. No. Esta vez hay que hacer algo. Esta vez voy a hacer algo. 
Este miedo no puede quedar así hasta que sea desesperación, desolación, angustia, culpa irremediable. 
Una vez estuve así y por lo mismo. Hace muchos años pensé, después de casi la locura, que iba a estar bien. Hoy no, ya no hay posibilidad más que la de erradicar el cáncer de una vez y para siempre. 
No puedo ver como hacerlo sin hacerlo de una manera drástica y definitiva pero algo voy a encontrar. Alguna manera habrá. 
Esta vez no hay tiempo para rendirme ni para acobardarme porque puede ser al final, demasiado tarde. Tarde no. Nunca.